MÁS ALLÁ DEL DIAGNÓSTICO: ENTENDIENDO LA EXPERIENCIA DE LA DESVIACIÓN
Si bien el diagnóstico y la categorización son herramientas útiles en el ámbito de la salud mental y la criminología, es fundamental ir más allá de las etiquetas y esforzarse por comprender la experiencia subjetiva de quienes exhiben comportamientos desviados. Centrarse únicamente en el diagnóstico puede oscurecer las motivaciones, los desafíos y las necesidades individuales de estas personas, impidiendo un abordaje verdaderamente empático y efectivo.
Entender la experiencia de la desviación implica reconocer que detrás de cada comportamiento atípico hay una historia personal compleja. Factores como traumas pasados, relaciones interpersonales disfuncionales, estrés crónico, problemas de salud mental subyacentes y la falta de recursos pueden influir significativamente en la forma en que una persona piensa, siente y se comporta. Ignorar estos factores contextuales y centrarse únicamente en la manifestación del comportamiento limita nuestra comprensión y dificulta la búsqueda de soluciones significativas.
Es crucial considerar las motivaciones detrás de las conductas desviadas. A menudo, estos comportamientos pueden ser intentos maladaptativos de afrontar el dolor emocional, el estrés o la desesperación. Por ejemplo, el consumo de sustancias puede ser una forma de automedicación para aliviar la ansiedad o la depresión, mientras que ciertos comportamientos disruptivos pueden ser una expresión de frustración o una búsqueda de atención. Comprender la función que cumple el comportamiento para la persona es un paso fundamental para abordarlo de manera efectiva.

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